La democracia protagónica revolucionaria es la expresión genuina y auténtica de
la verdadera democracia.
Los espacios públicos y privados se consideran complementarios y no separados
y contrapuestos como en la ideología liberal.
Es necesario que los individuos se organicen para lograr las ventajas que otorga
la asociación cooperativa, es decir, transformar su debilidad individual en fuerza
colectiva, teniendo en cuenta que el establecimiento de la organización no
implicará menoscabo de la independencia, autonomía, libertad y poder originario
del individuo.
Los ciudadanos personificaran y ejercerán siempre los mecanismos sustantivos
del poder político, es decir, conservarán siempre su poder y su soberanía, la cual
está siempre orientada el bienestar de todos, con los principios de igualdad y
libertad.
El cambio debe estar orientado a poner de relieve los elementos en común, que
permitan construir una comunidad, no individuos aislados y egoístas atentos a
imponer sus intereses a la comunidad, a esa entidad - la comunidad - se entrega
todo el poder originario del individuo, lo que produce una voluntad general, en el
sentido de un poder de todos al servicio de todos, es decir, sustentado moral y
colectivamente, lo que obliga a que la conducta de los asociados, aunque tengan
intereses particulares, (voluntades particulares), para poder ser moral deberá
estar guiada por la justicia, es decir, por principios de igualdad –única manera de
fortalecer el cuerpo político colectivo-, y de libertad.
Dado que la soberanía reside en el pueblo, este puede por sí mismo dirigir el
Estado, sin necesidad de delegar su soberanía, tal como en la práctica sucede
con la democracia representativa o indirecta, esta dirección del Estado está
indisolublemente unida a la búsqueda del bien común, y no como en la
democracia representativa en la que, bajo la argucia de la libertad individual, con
el camuflaje de la “igualdad de oportunidades” y el acicate de la competitividad,
se legitima el interés de grupos minoritarios contrapuestos al interés general de la
sociedad.
La democracia participativa, es la soberanía popular la cual se hace tangible en
el ejercicio de la voluntad general, la cual no puede enajenarse nunca, y el
soberano, que no es sino un ser colectivo, no puede ser presentado más que por
sí mismo: el poder puede ser transmitido pero no la voluntad.
La consecuencia es
lógica: si la soberanía reside en el pueblo y éste acepta obedecer a un poder
distinto, por ese mismo acto se disuelve como pueblo y renuncia a su soberanía.
La soberanía popular, reunida en asamblea pública de ciudadanos, (Asamblea
Constituyente) única depositaria legítima del poder legislativo, la Soberanía no
puede ser representada, la voluntad no admite representación.
La democracia protagónica revolucionaria se fundamenta en el republicanismo y
el bolivarianismo. En esta la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo,
quien la ejerce directamente en la forma prevista en la Constitución y en la ley, e
indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder
Público
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La democracia protagónica revolucionaria se basa en la defensa, conservación y
desarrollo de la vida humana y en la corresponsabilidad solidaria por la vida del
otro en comunidad. La sociedad es un tejido comunitario y solidario, guiado por el
bien común que tiene en la solidaridad el principal sentido de la vida humana. El
bien común determina el sentido de lo justo y lo bueno, es decir, de lo ético, lo
cual determina el contenido de la legislación general, es decir, de la Constitución
y las leyes. No es ético lo que va en contra del bien común.
En la democracia protagónica revolucionaria el Estado garantiza los contenidos
materiales que exige la realización del bien común: la justicia está por encima del
derecho; y las condiciones materiales para garantizar el bienestar de todos, tales
como educación, salud y trabajo están por encima de la simple formalidad de la
igualdad ante la ley y el despotismo mercantil.
En la democracia protagónica revolucionaria el Estado es ético, de carácter
solidario, preserva los derechos a la defensa de la vida y la solidaridad en
comunidad como sentido de la cooperación social. Está fundado en la conciencia
ética y no en la represión, pues no admite que intereses particulares se impongan
al interés general de la sociedad y el bienestar de todos. El pueblo, por sí mismo,
ejerce el poder y la soberanía.
Los ciudadanos son éticos, autónomos,
cooperativos y conscientes; conservan en sus manos la soberanía, la cual no se
puede enajenar ni dividir, pues la soberanía es el derecho del pueblo para
garantizar el bien común.
Los ciudadanos conservan siempre el poder político, es
decir, la soberanía, la cual es indelegable, indivisible e infalible pues está al
servicio de toda la comunidad.
Nadie puede renunciar, ni delegar su soberanía porque pierde su libertad y su
derecho a una vida digna. Esa es la razón por la cual también la ejerce
directamente, a través de la ley (de la función legislativa del ciudadano) y con un
sentido ético. También es la razón por la cual es indivisible e incluso infalible,
pues todos no pueden actuar en contra de sus propios intereses comunes.
El ejercicio de los derechos implica la corresponsabilidad social del ciudadano
para garantizarlos conjuntamente con el Estado, el poder político. El funcionario
público, cualquiera sea su nivel, es un simple delegatario de poder del ciudadano.
Por eso la importancia de la educación, principalmente moral, y la necesidad del
bienestar colectivo o bien común como guía de la sociedad.
A. Para alcanzar mayor solidez de la democracia protagónica
revolucionaria se hace necesario restituir a la política su carácter público,
participativo, ético y solidario, cuyo principal sentido es la constitución de la
ciudadanía, los espacios de civilidad, las instituciones y una cultura política
democrática, basada en una elevada conciencia social ética y en una
activa y consciente participación ciudadana. Se trata de rescatar la política
como mediación para la vida humana vital, a través de su sentido de
solidaridad y de la búsqueda del bien común.
B. El poder político será utilizado como palanca para garantizar el bienestar
social y la igualdad real entre todos los miembros de la sociedad. Por eso,
la justicia está por encima del derecho y la ley, aunque los presupone. Se
garantizan las condiciones materiales para el ejercicio real de los derechos
a la educación, la salud, el trabajo, la recreación, aunque el ciudadano no
tenga dinero con que pagarlos.
C. El ejercicio de la soberanía se realiza a través de la participación
ciudadana en todos los ámbitos de la actividad legislativa y en la toma
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directa de decisiones para la dirección del Estado en todos los niveles de
éste: nacional, regional y local. El ciudadano puede delegar su poder, pero
no su soberanía. Por eso, cuando el funcionario a quien delega dicha
función se aparta de ella, puede destituirlo a través del referéndum.
D. Enfrentar la corrupción mediante sanción ejemplarizante a los corruptos,
promover una conciencia ética, legislar con equidad y severidad, crear los
mecanismos expeditos para la participación contralora de la sociedad y
como forma determinante de su participación.
E. La integración, comunicación y coordinación entre las diversas
organizaciones populares es determinante para el logro pleno de la
democracia protagónica revolucionaria.
F. El espacio para la participación protagónica debe seguir siendo
conquistado y mantenido por las organizaciones populares.
G. Es necesario mantener la coherencia entre el discurso sobre la
democracia protagónica revolucionaria, por una parte, y el proceder de
todas las instituciones de la sociedad, por la otra, de esa manera, aunado
al continuo incentivo de los valores democráticos, se estará garantizando
el mantenimiento del poder popular de las venideras generaciones.
H. Promover el control social de la población hacia los medios de
comunicación masivos.
I. Fomentar la utilización de los medios de comunicación como instrumento
de formación.
J. Universalizar el acceso a los diferentes tipos de comunicación.
K. Establecer como obligatorio la utilización de códigos especiales de
comunicación para los discapacitados.
L. Fortalecer los medios de comunicación e información del Estado y
democratizar sus espacios de comunicación.
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